La secreción o flujo vaginal es parte normal de la salud de la mujer: ayuda a mantener limpia y protegida la vagina. Su cantidad, color y textura cambian a lo largo del ciclo menstrual, el embarazo o con la edad. El reto está en reconocer cuándo un cambio indica una infección.
Secreción normal
Generalmente es transparente o blanquecina, sin mal olor, y su cantidad y consistencia varían según el momento del ciclo: más elástica y transparente cerca de la ovulación, más espesa antes del periodo.
Señales de una posible infección
- Cambio de color: amarillenta, verdosa o grisácea.
- Mal olor: especialmente un olor fuerte o "a pescado".
- Cambio de textura: similar a requesón (posible candidiasis) o espumosa.
- Picazón, ardor o enrojecimiento en la zona vaginal.
- Dolor al orinar o durante las relaciones sexuales.
Causas comunes
Las infecciones más frecuentes son la candidiasis (por hongos), la vaginosis bacteriana, y las infecciones de transmisión sexual como tricomoniasis, clamidia o gonorrea. Cada una requiere un tratamiento distinto, por lo que es importante que un médico confirme el diagnóstico antes de automedicarte.
Recomendaciones
- Evita las duchas vaginales — pueden alterar el equilibrio natural de bacterias.
- Usa ropa interior de algodón y evita la ropa muy ajustada.
- No te automediques con óvulos o cremas sin diagnóstico médico.
- Si tienes pareja sexual, considera que también pueda necesitar tratamiento en algunos casos.
En Hospital Bravo
Si notas cambios en tu flujo vaginal que te preocupan, consulta con Ginecología — el diagnóstico correcto es rápido y el tratamiento suele dar alivio en pocos días. Escríbenos por WhatsApp, de forma confidencial, para agendar tu cita.