La tibia y el peroné son los dos huesos largos de la pierna, entre la rodilla y el tobillo. Debido a su ubicación, están expuestos a golpes directos, caídas y accidentes de tránsito, siendo una de las fracturas más comunes en adultos.
Causas frecuentes
- Accidentes de tránsito (especialmente en motociclistas y peatones)
- Caídas desde altura
- Golpes directos de alta energía
- Lesiones deportivas (fútbol, ciclismo)
- Fracturas por estrés en corredores (menos comunes, por sobreuso)
Síntomas
- Dolor intenso e inmediato
- Imposibilidad de caminar o apoyar la pierna
- Deformidad visible de la pierna
- Inflamación importante
- En fracturas expuestas, el hueso puede atravesar la piel — requiere atención de emergencia inmediata
Tratamiento
Depende de si la fractura está alineada o desplazada. Puede tratarse con yeso o férula si está bien alineada, o requerir cirugía con clavos, placas o tornillos si hay desplazamiento. La recuperación completa suele tomar entre 3 y 6 meses, con fisioterapia para recuperar fuerza y movilidad.
Qué hacer ante la sospecha
No muevas ni intentes enderezar la pierna. Inmoviliza la zona con lo que tengas disponible y busca atención médica de emergencia de inmediato, especialmente si hay deformidad visible o si el hueso está expuesto.
En Hospital Bravo
Contamos con Emergencias 24/7, Radiografía y Cirugía General/Traumatología para el manejo integral de estas fracturas, desde la primera atención hasta la rehabilitación.