
Los riñones pueden perder función lentamente durante años sin causar ningún síntoma evidente. Por eso a la enfermedad renal crónica se le conoce como una enfermedad "silenciosa": cuando finalmente aparecen los síntomas, la función renal ya suele estar bastante comprometida.
Síntomas que muchos ignoran
- Hinchazón en piernas, tobillos o alrededor de los ojos
- Fatiga y debilidad persistentes
- Orina espumosa o con cambios de color
- Necesidad de orinar con más frecuencia, especialmente de noche
- Presión arterial alta de difícil control
- Pérdida de apetito o náuseas
- Picazón en la piel persistente
- Dificultad para concentrarse
Muchos de estos síntomas se confunden con cansancio normal o con otras condiciones, lo que retrasa el diagnóstico.
¿Quién tiene más riesgo?
- Personas con diabetes
- Personas con hipertensión arterial
- Antecedentes familiares de enfermedad renal
- Mayores de 60 años
- Uso prolongado y frecuente de antiinflamatorios y otros medicamentos que afectan el riñón
Por qué importa detectarla a tiempo
La enfermedad renal crónica no tiene cura, pero su progresión sí se puede frenar significativamente si se detecta en etapas tempranas. Controlar la presión arterial, la diabetes y ajustar hábitos puede evitar o retrasar por muchos años la necesidad de diálisis.
Diagnóstico
Dos exámenes simples permiten detectarla: un análisis de sangre que mide la creatinina (y calcula la función renal, o "filtrado glomerular") y un examen de orina. Se recomienda hacerlos de forma periódica si tienes diabetes, hipertensión o antecedentes familiares.
En Hospital Bravo
Nuestro equipo de Nefrología puede evaluar tu función renal, identificar factores de riesgo y diseñar contigo un plan para proteger tus riñones a largo plazo. Si tienes diabetes o hipertensión, un chequeo renal periódico es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu salud.